La importancia de Jesús en la educación

Facultad de Medicina

Carrera: 2 año de Tecnología Médica
Sección:   1
Introducción
Si bien la imagen de Jesús ha influido en nuestra civilización occidental en diversas maneras, tanto en las leyes, como en el arte, como en nuestra moralidad y ética, en nuestras tradiciones, etc. hay un área en donde esta imagen está siendo retirada y olvidada, y esa área es la educación, en vista que incluso se ha pretendido sacar filosofía e historia como ramos obligatorio, es muy difícil que la teología sea impartida en nuestros establecimientos educacionales, pero ¿son necesaria la teología o las enseñanzas de Jesús?, este ensayo tratará de contestar estas interrogantes.

 

Pero para responder esto, tenemos que saber si Jesús enseñó de una forma integral y que nos sea útil en nuestra vida, sin nada que nos deje en duda, o sea, necesitamos hacernos la pregunta, ¿Jesús fue un buen profesor? Esta pregunta nace cuando leía el evangelio según Marcos y me vi totalmente impresionado por la cantidad de veces que se refería a él como “Maestro” y me hizo recordar al libro de María Lacalle Noriega, llamado “En busca de la unidad del saber” en donde dice como debería ser un profesor o maestro “El verdadero maestro no enseña solamente una asignatura, unos contenidos o unos programas; enseña, además, una concepción de la disciplina, una forma de mirarla, una filosofía de la vida” (pág.33, en busca de la unidad del saber) entonces pretendo comparar cómo era Jesús y con los puntos que Lacalle nos daba como ejemplo, la cuestión antropológica, epistemológica, ética o la del sentido, ya que a mí parecer estas son esenciales para poder enseñar de la mejor forma o de una forma más humana y centrada en el verdadero conocimiento, no solo de forma que se trate el conocimiento como un instrumento. También revisaré a Feyerabend y su “todo vale” y cómo esto se puede aplicar a las enseñanzas que nos ofrece Jesús, siguiendo algunos elementos vistos en el desarrollo de la asignatura.

 

Desarrollo
La imagen de Jesús aparte de ser vista como la de Mesías que nos salva de los pecados, también puede ser vista como un gran profesor que vino a enseñarnos e incentivarnos a creer, de ahí sus enseñanzas y parábolas. Un ejemplo de esto, es cuando dice “¿No comprendéis que nada de lo que entra en el hombre puede mancharlo, puesto que no entra en su corazón, sino en el vientre, y va a parar al estercolero?” (Marcos 7, 18-19) de esta manera Jesús nos está enseñando que lo importante no es lo que se come ni lo que se ingiere, sino que otra cosa es lo que lo daña realmente, o sea, lo que sale del hombre, “Lo que sale del hombre, eso es lo que mancha al hombre. Porque es de dentro, del corazón de los hombres, de donde salen los malos pensamientos” (Marcos 7, 19-21) en estos versículos, se ve claramente como Jesús aprovecha una situación en donde se le está juzgando por uno de sus actos, para dejarnos una enseñanza, decirnos que los malos pensamientos son lo que en realidad nos envenena y nos mancha, esto es una forma muy inteligente de enseñar. También, otra manera muy inteligente de enseñar, era el uso de las parábolas, ejemplos hay muchos como: “la parábola del sembrador” (Marcos 4) o “la parábola de la lámpara” (Marcos 4) o “la parábola de la semilla de mostaza” (Marcos 4) entre tantas otras. Esto es increíblemente útil no solo para plasmar esta información en la imaginación de las personas, si no que ayuda también en la transmisión de esta idea, ya que es más fácil contar una historia que dar el conocimiento tal cual, cosas que solo un muy buen maestro puede lograr con esa simpleza.

 

El uso de estas parábolas y métodos de enseñanzas poco comunes, me recuerda a la idea del re pensamiento. Si vamos a lo que dice María Lacalle Noriega, “El Re pensamiento de las asignaturas requiere una mirada distinta, que brota de la razón ampliada, busca la unidad del saber, tiene su base en las preguntas fundamentales (antropológica, ética, epistemológica y de sentido) y, por supuesto, pone en juego al profesor” (pág.17 en busca de la unidad del saber) , Jesús hace muy bien esto, un ejemplo es con las leyes de Moisés, en ningún momento las cambia o pasa por encima de ellas, si no que le da otra mirada, motivo por el cual, muchos querían ver que se equivocara en algo, como cuando le preguntan sobre el divorcio  “Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: “¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?”(Marcos 10:2) o sobre los impuestos  “Le enviaron después a unos fariseos y herodianos para sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones. ellos fueron y le dijeron: “Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarlo o no?”(Marcos 12:14) pero Jesús sabía que esto era una trampa y les dice “¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme un denario”(Marcos 12:15), o sea que Jesús sabía que iba a ser juzgado por mirar la ley de otra forma y aprovecha estas instancias para dejar siempre una enseñanza, ejemplos de este Re pensamiento de la ley de la época, hay varios pero el que mejor lo puede mostrar es cuando increpan a Jesús ””¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido? “(Marcos 2:24) y Jesús le responde “El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado”(Marcos 2:27), Si bien Jesús cumplía las leyes, esto no impedía que él le diera otra lectura, o sea, re pensar la ley.

 

En las escuelas, colegios y liceos de Chile se trata poco el sentido de lo que se aprende, esta es la cuestión del sentido o como lo pregunta Lacalle en su libro: “¿merece la pena esto que aprendo o enseño? ¿qué relación tiene con la vida que me importa? ¿por qué lo hago? ¿para que todo lo que yo hago o aprendo?” (pág.31, En busca de la unidad del saber,) Jesús como un maestro, no puede solo enseñar sin motivo, si no que él nos responde esta pregunta y nos dice si merece la pena y el por qué se hace, tanto merece la pena que nos dice: “Y si tu ojo es ocasión de pecado para ti, sácatelo. Más te vale entrar tuerto al reino de Dios que ser arrojado con dos al fuego eterno” (Marcos 9:37), tanto vale la pena entrar al reino de Dios, que Jesús nos dice que es preferible cortar todo aquello que nos haga pecar, que quedarnos fuera de su reino.

 

Jesús con sus enseñanzas resolvía la cuestión antropológica “¿Qué tipo de hombre se construye con estos saberes que estoy transmitiendo?” (pág. 25, En busca de la unidad del saber, ) La respuesta a esta pregunta se puede encontrar en Marcos “Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Marcos 10:15), así Jesús nos dice que es lo que quiere lograr con sus enseñanzas, o sea, que seamos como niños a los ojos de Dios y ese es el tipo de persona que quiere que seamos mediante sus enseñanzas que mantengamos la actitud siempre presente de admiración frente a la realidad y que la miremos con total apertura sin pre-juicios.

 

Pero también los profesores se enfrentan ante la cuestión epistemológica “se expresa en una pregunta radical: ¿es plenamente verdad esto que enseño?” (En busca de la unidad del saber, página 28) Jesús resuelve esto con unas simples palabras: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Estas mismas palabras se pueden aplicar para la cuestión ética,” ¿cuál es el fin último de esto y qué lleva o no a él?; ¿este modo de proceder es bueno o malo, me dignifica o me envilece?”(En busca de la unidad del saber, página 30) Jesús también nos dice que solo Dios es bueno “Jesús le dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno.” (Marcos 10:18), por lo que no queda duda sobre esta cuestión.

 

Una vez que sabemos que Jesús cumple el ideal de profesor, podemos centrarnos en sus enseñanzas. ¿Por qué es necesario este conocimiento? Para responder esta pregunta, podemos parafrasear a Paul Feyerabend y su concepto de “todo vale”, que nos dice que no hay solo una forma de comprender el conocimiento, que hay que adquirir el conocimiento sin dogmas, sea de donde sea que venga. Feyerabend también propone el ensanchamiento del horizonte de la razón, ¿cómo se logra esto? la respuesta es humanizar la ciencia a través de las humanidades, ya que “el conocimiento crece cuando somos capaces de ir más allá de los métodos, y hacernos preguntas, más allá de lo establecido” (Cf. Apuntes de clase).

 

Respecto a sus enseñanzas, son tantas que me es imposible abordar todo en este pequeño ensayo, pero me gustaría remarcar la importancia de unas palabras que repite algunas veces dentro del evangelio, estas son “Porque no hay nada oculto que no deba ser revelado y nada secreto que no deba manifestarse. ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!” (Marcos 4), si bien esto puede ser visto de muchas maneras y puede referir a otras cosas como por ejemplo, que la luz de la lámpara es Jesús o que nosotros debemos iluminarnos, pero en lo que a mí concierne, me hace pensar en que las cosas por descubrir están ahí, creadas por Dios, pero lo que se debe hacer es revelar esas cosas que están ocultas, esto me lleva a pensar en el realismo que según lo estudiado:  “El realismo exige que, para observar un objeto de manera que permita conocerlo, el método no sea imaginado, pensado (presupuestado, prejuicio), organizado o creado por el sujeto,  sino impuesto por el objeto, impuesto por la realidad, lo que te muestra ella y no lo que piensas tú.” (Cf. Apuntes de clase) o sea, debemos entender el objeto solo basándonos en él, viéndolo con nuestros ojos, escuchando con nuestros oídos pero sin emitir juicios sobre este, solo aceptando la realidad, he ahí que se me hace muy importante cuando Jesús dice “ Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen” (Marcos 8) y esto porque nosotros al cegarnos con nuestras ideas preconcebidas, no vemos la realidad, sino que vemos lo que queremos ver en ella o sea que “Debemos aprender a observar y así razonar (en un sentido ideológico) menos” (Cf. Apuntes de clase) para así llegar a la verdad.

 

Independientemente de las interpretaciones que uno le pueda dar a las palabras de Jesús, el hecho de que se pueda seguir sacando reflexiones de sus palabras, a más de 2 milenios de su venida, no hace más que reafirmar el hecho de que Jesús fue un maestro sin parangón, sus palabras nos llevan a reflexionar en muchos ámbitos distintos y esto es muy beneficioso para cualquier tipo de conocimiento que se quiera adquirir, es por esto que sus palabras deberían volver a enseñarse, quizá no es necesario que sea como religión, sino como un complemento más a cualquier tipo de saber, ya que esta sabiduría puede abarcar aún más de lo que se puede imaginar ahora mismo, y así algún día, crear verdaderos conocimientos que integran la belleza de la realidad.

 

Conclusión
A lo largo de este breve ensayo, nos hemos podido dar cuenta de lo buen profesor que era Jesús, un maestro en toda regla, sus palabras pueden hacernos reflexionar incluso fuera del contexto de su época, 2000 años más tarde, esto habla de alguien excepcional, no tan solo como Mesías (que no es menor), sino como objeto de estudio y modelo a seguir para cualquiera que desee enseñar, cualquiera sea la asignatura.

 

Si bien, este ensayo está lejos de estar completo, lo que busco es remarcar la figura de Jesús como un profesor entregado a sus alumnos, enseñando mucho más de lo que se ve a simple vista, capaz de cambiar muchas cosas que se creían firmemente en su época, agregando mas cosas (como un nuevo mandamiento: amar al prójimo), y todo esto solucionando las preguntas sobre las cuestiones antropológica, ética, epistemológica y de sentido, en el corto paso que estuvo con nosotros. También cómo ese conocimiento que nos ofrece, puede ser útil en nuestra vida, acercándonos cada vez más a la verdad, creamos o no creamos en él como Hijo de Dios, ya que esta sabiduría trasciende esto.

 

Otro motivo por el cual son necesarias las enseñanzas de Jesús, es: ensanchar los horizontes del conocimiento, ya que el conocimiento se nutre de otro conocimiento y aunque no parezca que haya relación alguna entre por ejemplo: física y teología, si pueden nutrirse una de la otra, logrando una integración de ambas ciencias y para mí este es el desafío más importante, lograr unir las asignaturas y/o ciencias que parecen no estar unidas disfrutar el mundo en el que vivimos con todo el esplendor y densidad que la realidad nos interpela.

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